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blog de periodismo de investigación

Mil viviendas para laymes, jukumanis, pocoatas, qaqachakas y norte condos.

Fueron construidas en la frontera de los departamentos de Oruro y Potosí, altiplano de Bolivia.
Tienen baño higiénico, dos dormitorios y una cocina.
Cada casa cuesta 25 mil bolivianos.
El gobierno de Evo Morales gastó 25 millones de bolivianos en mandar a construirlas.
A la 10 de la mañana del lunes 28 de diciembre entregará 500 viviendas a comunarios laymes, jukumanis y pocoatas de Potosí.
Al otro lado de la frontera altiplánica, en Oruro, entregará otras 500 viviendas a comunarios qaqachakas y norte condos.
Será un pequeño pacto para que los comunarios no vuelvan a pelear como lo hicieron durante más de 70 años en una guerra sin cuartel por límites territoriales.
LA GUERRA DE LAYMES Y QAQACHAKAS.
Un día entraban los laymes a territorio qaqachaka, otro día los qaqachakas invadían territorio layme.
Se enfrentaron por la tierra.
Cada grupo decía tener la razon y los documentos de propiedad sobre la tierra.
Centenares de niños quedaron huérfanos, centenares de mujeres quedaron viudas.
El hogar de niños de Uncía, a unos kilómetros del lugar de los combates, tuvo que albergar a más de 20 huérfanos, hoy la mayoría salió del lugar e hizo su vida familiar.
Algunos estudios señalan que los muertos superaban el millar. Otros indicaban que fueron más.
Algunos cayeron a golpes, otros con hondas que dispararon piedras al estilo de rayos certeros en la cabeza del oponente.
Pero la mayoría fue abatida a tiro de fusil mauser o metralladora.
A finales de los 90 se vieron fotografía de francotiradores cargando metralletas modernas.
4 de la mañana en una comunidad jukumani, años 90.
Algunas mujeres abren los ojos en sus viviendas apiñadas de cueros de oveja, fogones que esperan arder al primer chispazo de fósforo.
Casas sin ventanas, los niños duermen junto a los padres, alli mismo duerme el abuelo y la abuela.
De pronto se escuchan disparos, el enemigo sorprendió a la comunidad dormida.
Empieza la masacre, queman viviendas, matan a tiros a algunos comunarios.
Otros se defienden y los más corren para salvar sus vidas.
En una de las viviendas dos niños que aún no pueden caminar mueren quemados.
Cerca al lugar un hombre es abatido a tiros.
Más allá el cuerpo de una mujer está arrinconada sobre las piedras, sin vida.
En la quebrada del dolor, los muertos se apiñan, corre la sangre, y los gritos de guerra.
12 muertos y más heridos.
Una masacre que mueve la adormecida conciencia del gobierno.
Jukumani y qaqachaka son dos ayllus perdidos en el mapa de la pobreza de Bolivia.
No están en Santa Cruz, Cochabamba o La Paz, la otra Bolivia más o menos atendida por policías, servicios básicos, telefonía, buenos caminos y otras comodidades.
Recien en la noche se conoce la tragedia.
La policía encuentra los restos.
Pocas semanas más tarde, los jukumanis van al otro lado en venganza.
Asi en una eterna espiral de violencia y sangre continua la violencia.

LA TIERRA PROMETIDA.
La tierra no sólo es tierra, es pachamama.
Cada centímetro se cuida y se defiende a muerte. El llamado equilibrio entre el hombre y la naturaleza, la pobreza de los terrenos y la pobreza material del lugar, hacen que cada centímetro de tierra se defienda con la vida.
Entran militares, ingresan policías para apaciguar la guerra.
Años más tarde hombres y mujeres de ambos lados se encuentra, juegan fútbol.

LA LEY ANTIGUERRA.
El gobierno aprueba 44 millones de dólares para llevar desarrollo a un lugar donde la tierra es pobre, pero la fortaleza y el coraje de sus hombres y mujeres levantan este rincón de patria.
Se ordenan construir caminos, internados escolares, viviendas, universidad indígena, riegos, puentes.
Casi 5 años más tarde recién se entregan las viviendas, mil viviendas para los comunarios que hoy viven en paz y antes guerrearon.

DONDE ESTA EL RESTO DEL DINERO??
Algunos recuerdan la ley. Pero muchos la olvidaron.
El estado cumple, pero a ritmo de tortuga.
Todavía faltan el riego, los internados escolares, los caminos.
Faltan más viviendas.

El entrañable amor a la tierra, el inmenso apego de laymes, jukumanis, pocoatas, qaqachakas, norte condos a la tierra les obliga a quedarse en el lugar.
Sin embargo la migración se nota con más fuerza.
Las ciudades de Oruro, la ciudad de Llallagua y ciudades como Cochabamba pueden testimoniar esa migración.
Mil viviendas para laymes, jukumanis, pocoatas, qaqachakas y norte condos.

diciembre 27, 2009 Publicado por | Uncategorized | , , , , , , , | Dejar un comentario

   

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