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Jugar fútbol a ciegas.

alistandose para la gambeta

alistandose para la gambeta

No hay patadas alevosas en las canillas y tampoco faltas graves, pero sí choques, encontronazos y caidas estrepitosas.
Sudan hasta mojar toda la camiseta, pierden muchos kilos y toman agua a montones.
Corren como gacelas, sus oidos se multiplican para disminuir los choques y los encontronazos.
Las barras no se callan y también gritan los goles que son muy escasos, pero los hay, aunque bien sufridos y sacrificados.
Algunos nacieron sin poder ver, otros perdieron la vista por alguna enfermedad y otros no pueden ver porque se accidentaron.
Nadie puede quitarles la alegría y la locura del fútbol.
Hace 10 años participan en campeonatos nacionales, junto a otros ciegos de Bolivia.
Se preparan durante 6 meses o más para demostrar su técnica y sus habilidades.
Los entrenamientos son duros porque al fútbol “se va a ganar”.
José Ortega, uno de los futbolistas recuerda que al principio era difícil “porque era encerrar a 22 jugadores en una cancha oscura sin luz”.
Llovían las patadas, los encontronazos y también las lesiones. Además era casi imposible meter goles.
Luego de 10 años, dominan el balón, gambetean a su modo y pueden marcar un gol haciendo pases a ciegas.
El secreto está en el balón y los oidos: es un balón especial con cascabeles, suena por donde se mueve, suena aún cuando está detenido sin rodar en la cancha.
Y el oido debe calcular la distancia para aplicar el remate o el zapatazo.
El sentido de la orientación deja con la boca abierta a cualquiera que cree que no se puede jugar fútbol a ciegas.
El único que puede ver es el árbitro. La intensidad del silbato avisa si la falta es leve o grave.
Son partidazos a 3 mil 800 metros sobre el nivel del mar.
Los goles son para no olvidarlos nunca, arrancan gritos furibundos y provocan abrazos estremecedores, carreras por todo lado y caídas en la cancha.
El equipo se llama El Porvenir.
Es un nombre bañado en las esperanzas de todos los ciegos del Norte Potosí, porque ellos y ellas no bajaron la guardia, saben que lo mejor viene ahora.
Son más de 180 no videntes en esta región, el lugar donde vivo. Se agruparon hace 15 años y le pusieron el nombre de El Porvenir a su asociación, pero también a su equipo de fútbol.
Algunos se ganan la vida orando por “las almas de los fallecidos” en las puertas de los cementerios.
Otros tejen… aprendieron a tejer. Los más  dedicados aprendieron a leer en Braille y enseñar a sus compañeros a seguir este buen ejemplo.
Hace dos años instalaron una carpa solar. Una casa enfundada en material especial, capáz de atrapar todos los rayos solares. Con esta maravilla logran la producción de tomates, lechugas y repollos. Venden una parte de los productos y se comen el resto.
También instalaron un taller de tejidos. Tejen frazadas o cobertores para conciliar un sueño caliente, también alfombras y otras prendas.
Volviendo al fútbol, uno de ellos se animó a decir que pueden jugar mejor que el seleccionado boliviano, derrotado hasta el cansancio en su carrera al mundial de Sudáfrica.
Verlos jugar es un golpe al YO NO PUEDO HACER ESTO, yo no puedo hacer aquello.

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septiembre 14, 2009 - Publicado por | Uncategorized | , ,

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